Le Havre, patrimonio mundial

Auguste Perret

Auguste Perret

Es uno de los arquitectos más importantes del siglo XX. Verdadero visionario, inventa un nuevo orden arquitectural. Para los urbanistas europeos, Le Havre es un símbolo, el mayor éxito de la reconstrucción de la posguerra. La ciudad reconstruida representa en cierta manera la «obra maestra» de Auguste Perret y las teorías que encarna. En la primavera de 1945, el Ministerio de la Reconstrucción y del Urbanismo le nombra arquitecto en jefe de la reconstrucción de Le Havre.

El maestro Auguste Perret (1874-1954)

Hijo de un cantero comunero exiliado en Bélgica, Auguste Perret nace en 1874 en la periferia de Bruselas. En la empresa familiar se inició a la construcción antes de integrar la Escuela de Bellas Artes de Paris. Asociado a sus hermanos Gustave y Claude, fue uno de los primeros en utilizar el hormigón armado en la construcción, enfrentándose al principio al conservadurismo de la profesión. En la primavera de 1945, el Ministerio de la Reconstrucción y del Urbanismo le nombra arquitecto en jefe de la reconstrucción de Le Havre.

«Perret no es en absoluto un revolucionario, es un continuador. Su personalidad entera está en esta continuación de grandes, nobles y elegantes verdades de la arquitectura francesa. » Le Corbusier

Atreverse con el hormigón

Auguste Perret fue el primero en atreverse a utilizar el hormigón hasta entonces reservado a los ingenieros para la construcción de inmuebles. Porque la bella arquitectura, como en la época de las catedrales, realza sus estructuras y no las esconde; porque estaba convencido de la necesidad de utilizar los materiales de su época, principalmente por razones económicas, y finalmente, porque el hormigón era el único material capaz de concretizar sus sueños arquitecturales.

Este hormigón, que él quiere «armado», lo decora, lo colorea, lo trabaja, lo viste, gracias a diferentes procedimientos técnicos como el abujardado, el cincelado, el pulido o el lavado. Juega también con la composición del hormigón (variando las proporciones de arena, de cemento y de gravilla) y de esta forma da a las fachadas colores muy variados. En aquella época, Le Havre forma parte de las ciudades más modernas de Francia.

Jacques Tournant, arquitecto y brazo derecho de Auguste Perret, decía de él: «Le daban un programa, dinero, un terreno y os hacía una obra de arte. Todos le llamábamos Maestro, lo que tenía una verdadera significación de valor, todos los arquitectos no merecen este título… Perret sólo era feliz en las obras, se interesaba poco por la naturaleza.»

«La arquitectura se acapara del espacio, le limita, le encierra. Tiene este privilegio de crear lugares mágicos, auténticas obras de la mente» Auguste Perret

Una obra controvertida

La consideración por la obra de Auguste Perret no fue siempre tan favorable y ha habido que esperar cerca de 50 años, casi 2 generaciones, para ver evolucionar la visión que se tiene sobre este patrimonio moderno único en el mundo.

Auguste Perret y su estudio de arquitectura realizaron numerosos edificios públicos en Francia (el teatro de los Campos Elíseos en Paris, la iglesia Notre Dame du Rancy, el aeródromo de Orly, el centro de Energía Atómica de Saclay…) y en el extranjero (principalmente en Gran Bretaña, Argelia, Turquía). Tendrá un papel preponderante en la reconstrucción de ciudades reconstruidas tras la Segunda guerra. «El maestro» muere a la edad de 80 años, su cuerpo descansa en el cementerio de Montparnasse.