Le Havre, patrimonio mundial

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Los ISAI (Inmuebles Sin Afectación Individual)

Los ISAI (Inmuebles Sin Afectación Individual) son el equivalente de los ICE (Inmuebles Colectivos de Estado). Son copropiedades privadas, llamadas ISAI porque fueron construidas y financiadas por el Estado antes de ser entregadas a sus propietarios a cambio de sus indemnizaciones de guerra. Forman parte de las primeras construcciones edificadas durante la reconstrucción.

El principio de los ISAI fue instaurado en 1944. Con los ISAI, prefinanciados completamente por el Estado (a cuenta de las futuras indemnizaciones de guerra), la administración francesa construyó por primera vez inmuebles de viviendas. Decidida el 8 de septiembre de 1945, la construcción de los ISAI del Havre fue confiada a Auguste Perret en febrero de 1946. En marzo, nombró sus arquitectos principales adjuntos que, a partir de abril, proyectaron numerosos estudios preliminares. En total, fueron designados por Auguste Perret catorce arquitectos del Taller de Reconstrucción de la Ville du Havre (arquitectos parisinos) para este conjunto arquitectónico, confiado por el Estado en diferentes operaciones. Verdadera matriz, este proyecto era fundamental para la determinación del plano del centro que había que reconstruir. La construcción adoptada para la trama, el cuerpo, los planos masa fue extendida al resto de la ciudad.

Las directivas y la decisión de los planos.

Las directivas dictadas por el Ministerio de la Reconstrucción impusieron superficies para cada tipo de piso. El Ministerio de la Reconstrucción y del Urbanismo había decidido que solo comprenderían viviendas. Pero el Comité de la rue de Paris hizo presión para realizar tiendas en las plantas bajas y que fuera respetada una prioridad teórica a los propietarios siniestrados en lugar de la construcción de ISAI.

El terreno de dos hectáreas (incluyendo las calles) se sitúa en el lado sur de la plaza del Hotel de Ville. En los estudios de José Imbert y André Hermant el frente sobre la plaza estaba compuesto de hileras  monumentales inmuebles altos y continuos o de grandes bloques de inmuebles separados y reunidos por su base.

En agosto de 1947, los primeros muros de los ISAI salieron de tierra. En junio de 1948, se depositó una nueva solicitud de permiso de construir por cuatro grupos de inmuebles. El V37 fue la primera manzana acabada con 90 viviendas. Al final, la densidad era de 900 habitantes por hectárea. .

El 27 de junio de 1949, la Comisión Superior de Higiene del Ministerio de la Salud Pública, cuando ya estaban empezadas las excavaciones para las fundaciones, pensó en parar la realización de dieciséis manzanas del centro-ciudad tras apercibirse que los WC y los cuartos de baño no tendrían ventanas y estarían aireados por conductos individuales.

La realización de los ISAI fue prefinanciada enteramente por el Estado, sin participación de los siniestrados, la de las extensiones laterales de los ISAI por una asociación sindical de reconstrucción (los propietarios) bajo forma de indemnizaciones de guerra. Estas extensiones fueron emprendidas por el Estudio de Reconstrucción y arquitectos de Le Havre.

Encontramos a través de todo el centro reconstruido del Havre el principio de inmuebles altos que ritman el paisaje urbano, rompiendo la monotonía de los edificios de altura constante. Para la plaza del Hotel de Ville la necesidad de construir un marco ordenado y variado, condujo a elegir una alternancia de volúmenes bajos y altos implantados en función de la orientación y de la estética general del sitio. Encima de la planta baja de 4,90 metros de alto, el patrón general adoptado por la ciudad permitía la construcción máxima de 3 pisos. Paro debido a la importancia de la poblacion que había que realojar y para obtener un máximo de aire e iluminación solar (André Hermant, que lanza sus investigaciones sobre la luz solar en los apartamentos a partir de 1946, inventa un instrumento capaz de calcular sobre una maqueta el nivel de insolación), los arquitectos introdujeron inmuebles más altos. El conjunto de los ISAI se presente de la siguiente manera: detrás de una hilera de inmuebles de tres pisos, se suceden seis edificios de diez pisos en ritmo regular, paralelamente al eje central de la rue de Paris y simétricamente. Sólo la parte superior de estos últimos se apercibe desde la plaza del Hotel de Ville. El interior de las manzanas forma patios ampliamente abiertos, soleados y resguardados del viento.

La articulación volumétrica de los edificios en las manzanas limítrofes está estudiada para resaltar el conjunto de la plaza en el paisaje de la ciudad. Pierre Dalloz la describe así: «La plaza del Hotel de Ville será una de las más monumentales de Francia. Los ISAI que la bordean al sur tienen el orden, la calma y la garantía de las proporciones de una obra clásica. El problema de las vistas traseras de los ISAI estaba íntimamente ligado al de la composición arquitectural de la dársena del Comercio y de la plaza Gambetta. […]La construcción fue definitivamente aprobada por el Ministerio el 3 de agosto de 1950. El nudo de la composición reside en una pequeña plaza voluntariamente desequilibrada cuyo vacío permitirá descubrir por un lado los ISAI y por otro, y bajo un ángulo igualmente ventajoso, el futuro teatro. […]Por la escuadra de las construcciones de tres pisos que tienen vista sobre la plaza Gambetta y la rue de Paris, la pequeña plaza participará a la disposición de los ISAI. Por la hilera de inmuebles de 5 pisos enfrente, enganchará la extremidad de una especie de greca desarrollada alrededor del teatro, de la plaza Gambetta y de la dársena. Los dos conjuntos de la plaza del Hotel de Ville y Gambetta oponen y acuerdan alrededor de ella, en un contraste armonioso y pintoresco, sus formas dispares.»

Los diferentes arquitectos convocados para esta obra importante hicieron obra colectiva expresando el patrón elaborado por el Estudio de Reconstrucción que prona la aplicación estricta del lenguaje técnico y arquitectural definido por Auguste Perret. Las líneas del entramado adquieren una nueva importancia en la definición de la disposición. Son objeto de un estudio de composición calculado y refinado y concurren a caracterizar un espacio urbano regulado por un orden perspectivo de tipo clásico. El entramado dejado aparente en estos inmuebles es de hormigón avivado por bujarda. Los pórticos, construidos sobre una trama uniforme de cuadrados, están rellenos por un entramado secundario de marcos de ventanas, que van de suelo a techo y normalizados según un tipo único. Para las partes de hormigón armado que permanecen aparentes, el encofrado fue realizado exclusivamente en madera, desbastada y muy cuidada. Entre los postes y los marcos de las ventanas, los entrepaños están constituidos por placas prefabricadas de hormigón armado con aglomerados de color natural, cuya dimensión varía para componer un motivo pero no excede los 70 centímetros. Los inmuebles bajos tienen balcones en el primero y último piso mientras que los inmuebles altos están bordeados de balcones en el cuarto y séptimo. Columnas torneadas de hormigón armado ritman la planta baja. Los revestimientos aparentes en el interior están abujardados con aristas cinceladas.

El tejado de los inmuebles es de terraza ya que según las propias palabras de Perret, «una terraza protege de la lluvia tan bien como un tejado».

En los inmuebles-torre se previeron ascensores. En el bajo suelo encontramos garajes (a los que se accede por una rampa), lavaderos y tantos sótanos como pisos y al nivel de la planta baja, un garaje para bicicletas y sillas de niños cerca de cada escalera, la sala de calderas, dos locales de servicio y la portería.

Las tiendas tienen una gran altura de techo lo que permite construir un entresuelo.

La pureza del clasicismo estructural.

«Normalización, en primer lugar», es la consigna de Perret. La construcción de los ISAI sirvió como campo de experimentación par el resto de la obra del Havre. Es su estudio el que determinó las dimensiones de la trama general que adoptar para la reconstrucción del centro. El espesor de los inmuebles se fijó entre 12 y 13 metros con el fin de reducir el largo de las fachadas que siempre cuestan caro. Esta profundidad corresponde a dos tramos de 6 a 6,50 metros, alcance muy aceptable para el hormigón armado. Finalmente Perret eligió 6,24 metros, número divisible por dos y tres y cuyos múltiplos y submúltiplos correspondían a las dimensiones de las superficies impuestas por el MRU.

De esta forma, los inmuebles bajos de los ISAI tienen tres tramos de ancho por dos de profundidad. Cada tramo está formado por 12 módulos de 0,52 metros (un cuadrado de 6,24 metros de lado) y las ranuras están espaciadas de la anchura de un módulo. Esta obra permitió determinar también las normas propias a la industrialización del edificio para la prefabricación de los elementos de construcción y de la disposición interior. Estas experiencias servían de ejemplo para construcciones de menor importancia ya que la reconstrucción de esta parte de la ciudad se hizo sobre la misma trama. Gracias a esta estandarización, las herramientas realizadas para los ISAI fueron utilizadas para las otras construcciones edificadas según los mismos métodos.

Las fundaciones de hormigón armado fueron realizadas por estacas, por soleras o por una losa general. El entramado en hormigón armado vibrado (cemento de Portland artificial, arena de rio, gravilla) está compuesto de postes y de vigas y luego de un relleno de triple espesor de bloques de cemento o de ladrillos y por un cuadrado de yeso con dos capas de aire interpuestas. Los suelos (losas y ranuras) fueron realizados con encofrados metálicos.

Los marcos de las ventanas son de hormigón premoldeado en bruto. Para las 3500 ventanas todas idénticas, los elementos de construcción listos para el montaje fueron fabricados por maquinas.

Los pisos son medio-estandarizados. Los resultados de la fabricación fueron positivos para los techos, los tabiques y los parqués pero negativos para los yesos. A pesar de todas las investigaciones, la prefabricación en este caso era imposible: el trabajo del enyesador debe ser siempre realizado in situ.

Se realizó un aislamiento fónico relativo de los suelos mediante una capa ce arena extendida sobre la losa de hormigón y por un parqué cuyos listonen reposan sobre una capa de asfalto; los tabiques y los marcos no están unidos a la losa. Las ventanas son de doble cristal.

Las terrazas tejado esta calorifugadas por dos espesores de ladrillos huecos e impermeabilizadas por asfalto extendido sobre papel Kraft y una capa de hormigón fino. La calefacción es por aire a presión, humidificado y filtrado; dos salas de calderas de aceite distribuyen calor y agua caliente en los pisos y en las tiendas y locales comerciales de la planta baja y de los entresuelos.

Hay que señalar que a la época de las obras de los ISAI, los materiales eran tan escasos que la obra estuvo en ruptura de suministro de acero y de cemento.

Desde el plano arquitectural, la ligereza y la fuerza de los inmuebles del Havre derivan de la voluntad de Perret de no disimular el entramado de los edificios, inscribiéndose así en la línea de los arquitectos de la antigüedad. Los diferentes arquitectos del Estudio utilizaban de común acuerdo los principios del Clasicismo Estructural definidos por su maestro.

Con respecto a los materiales, éste justificaba así su elección: «empleo en Le Havre, como siempre, el hormigón abujardado, que es más bonito, más duradero y también más noble que la piedra.» La tonalidad de las losas que revisten las fachadas varía según el emplazamiento y los conglomerados de su composición, sutilmente escogidos para procurar un efecto pastel (arena, piedras molidas, cemento). Esta variación crea un motivo discreto que rompe la monotonía de las fachadas. En el presupuesto inicial enviado a los contratistas, se precisaba la composición para obtener una losa de color rosa.

Reprocharon mucho a Perret sus ventanas hacia lo alto que sin embargo hacen que todos los pisos sean muy luminosos y son el resultado de una reflexión casi filosófica: «La vidriera, es para los talleres, para las maquinas. Para el hombre, son necesarias ventanas verticales, que son el verdadero marco humano. Lo horizontal expresa el descanso, la muerte; lo vertical expresa la vida».

Para el interior de los ISAI, Auguste Perret propuso a André Beaudoin, maestro ebanista havrés: «La decoración ha sido creada sobre un tema moderno que conviene al tipo de arquitectura. Por ello, he compuesto el conjunto del piso en un tono alegre, con clase pero sin embargo en una fabricación que puede hacerse en serie.» Sus muebles claros, de líneas aéreas, en roble decapado o en sicómoro son de una simplicidad bastante clásica para adaptarse a la arquitectura.