Le Havre, patrimonio mundial

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Las plazas y los jardines

El centro reconstruido cuenta numerosos espacios públicos de calidad. Resultantes del plan de antes de la guerra, integrados o reinventados, son los símbolos de la historia de la ciudad portuaria y ofrecen a sus habitantes una calidad de vida. Places y espacios verdes reconstituidos alrededor de monumentos que han sobrevivido a la guerra, forman parte de la arquitectura de la reconstrucción.

La plaza del general de Gaulle

La plaza del general de Gaulle (antigua plaza Gambetta) prolonga, hacia el oeste más allá de la rue de Paris (que la atraviesa), el gran rectángulo de la dársena del Comercio al cual está unida. En este muelle, dando la espalda a la dársena del Comercio, está posado («como un pisa-papeles», señalaba irónicamente Perret) el antiguo monumento de la Victoria de Pierre-Marie Poisson (1924). Único vestigio mantenido intacto tras los bombardeos de 1944, el zócalo tallado en granito fue modificado con el fin de añadir el nombre de los muertos de la guerra 1939-1945.

Al norte, la plaza comunica con la pequeña plaza Auguste Perret, “manzana faltante” de la rue de París. Las manzanas que forman la plaza del general de Gaulle fueron realizadas bajo la dirección de André Le Donné por un grupo de una decena de arquitectos (Charles Fabre, Jean Le Soudier, André Lenoble, Acker, Lerambert, Henri Daigue, Steinhausser, Otello Zavaroni). Albergan, además de las viviendas (que ocupan lo esencial de los inmuebles) comercios, hoteles y restaurantes. La plaza del general de Gaulle separa la rue de parís en dos secciones desiguales y aparece como una ruptura en el espacio urbano. Destinada originalmente a acoger el teatro del Havre, la plaza está marcada hoy por la presencia de la Maison de la Culture realizada por Oscar Niemeyer. Su volumen escultural, su sistema de rampas y los espacios adyacentes constituyen un universo autónomo que aparece como una ruptura en la ciudad.

La plaza Notre-Dame

Edificada a lo largo de los siglos XVI y XVII, la iglesia Notre-Dame, dañada durante los bombardeos de 1944, fue restaurada a partir de 1947. La destrucción de las manzanas a su alrededor incita al equipo de Auguste Perret a construirla un marco en forma de plaza. Esta voluntad, presente desde los primeros dibujos de 1945, encontró su culminación en el proyecto definitivo. Situada en la unión de dos grandes tramas urbanas que rigen la reconstrucción del Havre, la iglesia está situada en un espacio poligonal, que se alinea, al oeste, con la rue de Paris y, al este, con la parte trasera de la manzanas que lindan el Front de mer Sur y la dársena du Roy. Beneficia de la interrupción del eje comerciante de la rue de Paris, que le procura delante de su fachada occidental y de su torre, una plaza. De hecho, la rue de Paris se prolonga sobre los costados de la iglesia y detrás como para ensancharse alrededor de ella e integrarla en su espacio.

Los inmuebles que rodean Notre-Dame son del mismo tipo que los de la rue de Paris (planta baja comercial con entresuelo y tres pisos en viviendas encima con un balcón). Tienen la misma galería que protege las aceras. Las columnas de sección cuadrada y la estética de las fachadas (que juega con la horizontalidad de las alturas y con la repetición sistemática de la ventana y del relleno) refuerzan esta temática del ensanchamiento de la calle. Los arquitectos Pierre-Edouard Lambert, Fernand Denis, Pierre-André Jouan, Pierre Groené, Monmon, Leroy, A. Rémy, Rey, participaron a la realización de estos inmuebles.

La restauración de la iglesia Notre-Dame se acabó en 1974, fecha en la que se convirtió en la catedral de la nueva diócesis del Havre.

La plaza du Vieux Marché

El antiguo Palais de Justice edificado en 1760 por el ingeniero Dubois, que se convirtió en 1876 en Musem d’Historie Naturelle, fue destruido en parte durante la Segunda Guerra Mundial. Sólo el cuerpo principal fue restaurado. Debido a su orientación particular (heredada del alineamiento de las antiguas calles del Havre) el musem escapa a la trama principal de la reconstrucción (que se apoya en la dársena del Comercio). Con el fin de integrar, lo más armoniosamente posible, este edificio en el espacio del centro reconstruido, el equipo de Auguste Perret definió una manzana muy abierta constituida de un inmueble en L y de una plaza interior plantada de árboles. El inmueble en L garantiza, del lado oeste, la continuidad del frente edificado de la rue de París,  autorizando al mismo tiempo con su galería abierta la comunicación entre la plaza y la zona comerciante. Al sur, cierra el espacio creado alrededor de Notre-Dame. La cohesión entre el inmueble y la plaza que protege se basta para definir un espacio público armonioso. El tejido urbano forma así una sucesión de plazas y calles que se encadenan de forma sutil y diversificada, y esto a pesar de la evidente simplicidad de los medios utilizados.

La plaza de Halles Centrales

Situada entre el espacio Niemeyer y el colegio Raoul Dufy, la plaza de Halles Centrales ocupa su emplazamiento de antes de la guerra. Su carácter específico le viene de su función de mercado, que mezcla la escala de un gran equipamiento moderno a otra más cotidiana, la de comercios y viviendas que forman su entorno. El mercado en hormigón armado, constituido de dos bóvedas parabólicas intersectadas remplaza el edificio metálico del siglo XIX (1884) destruido durante los bombardeos de 1944. El nuevo edificio fue realizado por Charles Fabre y Jean Le Soudier. Su posición central permitió definir, a cada lado, espacios bien diferenciados, en parte gracias a filas de árboles. La reciente extensión en la parte este ha permitido recentrar el comercio de la calle Bernardin de St Pierre en la prolongación de las calles peatonales.

El square Saint-Roch

El square Saint-Roch, rehabilitado en el emplazamiento de un jardín inglés creado en 1868, retoma las grandes líneas de este antiguo parque público al que estaban tan vinculados los havreses. Sirvió como cementerio provisional tras los trágicos bombardeos de septiembre de 1944 (que lo transformaron en una zona descampada). Hoy, se articula a la avenida Foch por manzanas en ángulo bien definidas. Esta limitado al oeste y al este, por la calles Othon Friesz y Raoul Dufy, y detrás (al norte) por la calle Georges Braque. Un cierre en hormigón calado diseñado por A. Perret (idéntico al del jardín del Hotel de Ville) separa este parque de la calle. Los inmuebles situados en las calles Othon Friesz y Raoul Dufy prolongan el carácter residencial e la avenida Foch. Los que están situados en la calle Georges Braque constituyen el frente edificado del barrio Saint-Vincent. El square Saint-Roch, que abre al norte el paseo de la avenida Foch, forma una transición entre el centro reconstruido y los barrios antiguos.