Le Havre, patrimonio mundial

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La isla Saint François

Creada en 1541 por Jerôme Bellarmato en un terreno de forma triangular situado al Este de la dársena del Roy, el barrio Saint François encontró su configuración insular al final del siglo XVIII con la excavación de las dársenas de la Barre y del Comercio. Este barrio es el testigo de los antiguos vestigios del Havre.

Destruido en gran parte durante septiembre de 1944, conserva sin embargo varios edificios importantes, como la iglesia Saint-François (fundada en 1551), los pabellones a la entrada de las Clases de la Misericordia (1868) situados en el n°27-33 de la rue de Percanville, el antiguo Hogar Transatlántico edificado durante el siglo XIX en la rue Dauphine, el palacete Dubocage de Bléville (1739), hoy museo del Antiguo Havre, situado en el n°1 de la rue Bellarmato, el palacete Brocques (1740), en el n°11 de la rue de la Crique, la Casa del armador (1795), en el n°3 de quai de l’île, así como algunas casa antiguas en la rue Dauphine y en el quai de l’île. Estos restos que muestran modos de construcción pasados (entramado de madera, piedra calcárea, ladrillo, tejas planas, pizarra), fueron clasificados Monumentos Históricos en 1946 gracias a los esfuerzos de la Sociedad de Amigos del Viejo Havre.

Cuando en 1945 se proyectó la reconstrucción de la isla Saint-François, este barrio en principio fue integrado, como todo el centro-ciudad, en la gran trama cuadrangular propuesta por Perret. Pero tras el cuestionamiento de este primer proyecto por el consejo municipal, se decidió reconstruir la isla según los trazados específicos heredados del siglo XVI. El equipo Perret aceptó confiar esta parte de la reconstrucción a arquitectos de la región del Havre. Los inmuebles y los monumentos rescatados (que hubiera sido inconcebible demoler por razones de homogeneidad urbanística) debían ser imperativamente protegidos. Su presencia hacía difícil el empleo de una nueva trama. Por tanto había que ceñirse a los trazados de Bellarmato, lo que podía justificarse por la composición inicial ya muy rigurosa del arquitecto sienés. Esto no impidió a los arquitectos reconstructores ensanchar las calles, agrandar las manzanas y abrir el centro.

Las manzanas centrales fueron edificadas por Robert Royon, Robert Gas, Charles Labro, Noël Boucher, Henri Colboc, Alexandre Franche, Henri Vernot, Pierre-André Jouan, Passini. Las manzanas periféricas fueron realizadas por Duveau, Boudier, Leroy, A. Rémy, Pierre Groené, Alexandre Franche, Noël Boucher, Henri Vernot, Pierre Le Bourgeois, Henri Gastaldi, Pierre-André Jouan, Passini, Léon Rochin.

Al sur encontramos la Lonja de los arquitectos Charles Fabre et Jean Le Soudier. Construidos sobre un entramado de hormigón armado, los inmuebles de viviendas presentan fachadas de ladrillo ritmadas horizontalmente por líneas de losa.  Estos edificios de cuatro pisos están cubiertos de tejados a dos aguas de pizarra con áticos iluminados por tragaluces o buhardillas. Esta arquitectura sobria, impregnada de un regionalismo mínimo, deja adivinar su modo de construcción. Emplea la ventana de suelo a techo preconizada por Auguste Perret y no se aleja radicalmente de los principios generales adoptados por el estudio del Havre. Se dobla a las exigencias de la forma de la isla (como lo muestra el inmueble en arco, que sigue, en el quai Michel Féré, el trazado de la dársena del Roy) y respeta los vestigios de la ciudad del pasado (como se observa en los alrededores de la iglesia Saint-François).