Le Havre, patrimonio mundial

Saint Joseph

La iglesia Saint-Joseph

La nueva iglesia debía ser a la vez el memorial por las víctimas de la guerra y el santuario dedicado a Saint-Joseph. Durante una reunión sobre la arquitectura de este futuro edificio religioso, Jacques Tournant mostró al sacerdote de la parroquia los dibujos que Auguste Perret había hecho para la iglesia Sainte-Jeanne d’Arc antes de la guerra. Una vez obtenido el acuerdo del clero y con el apoyo del Ministerio de la Reconstrucción, Perret y su equipo pusieron en obra este proyecto monumental.

La torre linterna de la ciudad

Durante la construcción, las indemnizaciones de guerra no fueron suficientes, pero Perret, invocando el doble carácter del edificio, iglesia y exvoto, obtuvo los créditos suplementarios. En anteproyecto de 1951 instauró una iglesia cuyo entramado retomaba el proyecto de Sainte-Jeanne d’Arc. A la muerte de Perret, en febrero de 1954, la iglesia fue terminada por Raymond Audigier, Georges Brochard et Jacques Poirrier que intentaron traducir lo que realmente deseaba el maestro para la forma del campanario.

La base del edificio, en forma de cruz griega, por su altura y su moldura se integra al nuevo entorno urbano del equipo Perret. Los volúmenes de la iglesia se componen de dos terrazas de 17 a 24 metros del suelo, de una estructura piramidal que se eleva hasta 35 metros, ella misma dominada por el cilindro del campanario que culmina a 110 metros. De plano centrado, la iglesia se presenta como una «torre-linterna» que hace cuerpo con la nave. Su plano cuadrado de 40,60 metros de lado se completa con dos partes salientes de menor anchura al este (la capilla de invierno y la sacristía) y al oeste (la entrada principal y la tribuna).

En el vocabulario arquitectural de Perret, el orden principal está aquí formado por cuatro grupos de cuatro pilares que sostienen el campanario cuya sección en plano pasa del cuadrado al octógono para terminarse por un coronamiento de cubos geométricos. La parte baja de la iglesia (la nave, los arcenes y el ábside) coronado por una cornisa, forman el orden secundario. Dos columnas ranuradas de 15 metros de alto (0,60 metros de diámetro) sostienen la cobertura (compuesta por una cuadricula de vigas con suelo prefabricado) y el entramado principal de las fachadas está formado por postes. La iglesia Saint-Joseph esta esencialmente formada por cuatro grupos de potentes pilares que sostiene la torre ortogonal por medio de cuatro colgantes. A cada ángulo del cuadrado de la nave, están situados cuatro grupos de cuatro pilares cuadrados de 1,30 metros de lado y de 25 metros de alto, alejados los unos de los otros por 5 metros de eje a eje. Cada grupo dista del otro de 17 metros de eje a eje de los pilares más cercanos. Estos pilares están riostrados en su cima por cruces de San Andrés. En la parte superior de los pilares, las vigas reciben en su centro las puntas de jabalcones en forma de «V» cuyas extremidades soportan la torre.

El paso del plano cuadrado de 22 metros de lado al plano octogonal se efectúa por medio de una pirámide de transición troncada. En la cima de ésta, una viga sirve de asiento al tronco de la torre. Encima de esta plataforma, el campanario está formado por el ensamblaje de postes que prolongan la aguja octogonal con salientes sucesivos, afinando progresivamente su silueta hasta la linterna central dominada por la cruz terminal. A partir de este nivel, el campanario está vacío a lo largo de 13,50 metros de diámetro y 40 de alto. Una escalera helicoide, que sube por una de las aristas interiores del campanario, lleva a la cámara de las campanas.

La doble pared exterior de la iglesia está compuesta de postes con relleno alternado de partes plenas y de partes con celosías. Todo el hormigón es en bruto, al exterior como al interior. El suelo simplemente está revestido de cemento. Los paneles de hormigón de gravilla abujardados con tonos rosa están enmarcados por postes y cornisas calados por celosías.

La entrada, precedida de un nártex, está ligeramente en contrabajo con respecto al suelo y domina con  algunos escalones el conjunto de la iglesia cuyo suelo está en ligera pendiente. Cuando se atraviesa el umbral, la mirada se eleva hacia lo alto. Perret quería que estuviera bañada por una luz dorada que se aclaraba hacia lo alto. Para acentuar la construcción central adoptada, hay una progresión de la luz desde la parte baja hacia lo alto, ya que la torre está totalmente calada. El número de vidrieras aumenta proporcionalmente hacia lo alto: la parte baja solo contiene un panel luminoso de cada dos mientras que en lo alto hay una inmensa vidriera. La forma reticulada del campanario permite una iluminación excepcional del interior tubular. Las celosías prefabricadas, sin armadura, están revestidas en la cara exterior por un vidrio blanco y al interior por un vidrio de color. Los vidrios agrupados verticalmente dibujan vidrieras: 12768 piezas de vidrio de color fueron necesarias para cubrir una superficie de 378m².

Las técnicas de su composición

La idea de Perret era utilizar al máximo la resistencia del hormigón para despejar inmensos espacios sin pilares intermediarios. El edificio tiene una superficie de 2 000 m² y un volumen interior de 50 000 m3. Para su construcción se necesitaron 50 000 toneladas de hormigón. Tras una prospección de las capas profundas del terreno y diversas pruebas, un cálculo definió el sistema de las fundaciones. El bloque de base está fundado sobre setenta y una estacas tipo  «Franki» de 15 metros de largo. Los dieciséis pilares fueron fundados sobre pozos entubados con hormigón armado «Benoto» de 1,45 metros de diámetro que descienden hasta 15 metros bajo el suelo. Una solera de 6,50 m² de 2 metros de alto reúne cada grupo de cuatro pozos al nivel del suelo. Una carga considerable esta soportada únicamente por estos dieciséis puntos. El campanario ejerce un peso de 1 100 toneladas a cada ángulo. Debido a los esfuerzos intensos y variados a los que está sometida la unión campanario-cuadro, todos los elementos tirantes han sido pretensados por el sistema Freyssinet (licencia STUP, Sociedad Técnica para la Utilización del Pretensado). A la base de la pirámide y sobre los cuatro lados del cuadrado se integraron tendones en hormigón pretensado. Perret y su equipo llegaron a crear un edificio muy alto, de apariencia ligera y delicada, pero capaz de soportar tempestades. Se elaboró un calendario muy complejo para seguir la obra.

Sobre todo, una obra.

Fiel al gusto de la época así como a la voluntad del arquitecto y del padre Marie, ninguna pintura adorna este edificio de aspecto intencionalmente rudo. El propósito de Perret era renegar el arte «decorativo» para alcanzar un arte de construir que uniera simplicidad y nobleza. Las vidrieras de Saint-Joseph participan totalmente a la arquitectura. Fueron creados, en la idea deseada por Perret, por Marguerite Huré con quien ya había colaborado para la iglesia de Rancy. El vidrio utilizado, es denominado «antiguo»: es de espesor irregular (2 a 5 mm), muy matizado, y soplado como en la Edad Media, en Saint-Just-sur-Loire. Las vidrieras están dispuestas de manera estrictamente geométrica gracias a una selección de siete colores principales (naranja, amarillo, verde, violeta, rojo, verdoso, blanco) que se declinan en diferentes matices para formar unos cincuenta en total. Todas las bases de la torre acogen las tonalidades más fuertes de la armonización: los vidrios de tonos oscuros crean así la impresión que la luz viene de arriba. Al mismo tiempo, los tonos rojizos se encuentran en el lado norte de la torre, los tonos verdes y violetas al este, los tonos dorados al sur y los tonos rosas y anaranjados al oeste. 

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