Le Havre, patrimonio mundial

Bassin du commerce

La dársena del Comercio

Creada al mismo tiempo que la Ciudad Nueva (fundada en 1787) la dársena del Comercio es uno de los espacios más característicos del paisaje del Havre. Recuerda por sus proporciones majestuosas, la fuerza del lazo que unía antes la ciudad a su puerto. Tuvo un papel primordial en la definición del espacio de la reconstrucción. Su anchura sirvió de base a la definición de la trama urbana y de las manzanas.

Todas las manzanas que rodeaban esta dársena fueron destruidas en 1944. Fueron remplazadas entre 1947 y 1964 por inmuebles de viviendas y edificios públicos concebidos en el marco de la reconstrucción y en el curso de los años 1970-1980, por grandes equipamientos como la Maison de la Culture (Espace Niemeyer) y el Centro de Comercio Internacional. Hay que recordar el papel principal de la dársena de Comercio en la definición del espacio de la reconstrucción.

Las manzanas situadas al norte son edificios típicos de la Escuela Perret o representativos de una cierta racionalidad monumental. Fueron reconstruidos por Jacques Poirrier, Henri Daigue, Robert Royon, Cambre, Otello Zavaroni, Jean Louvet, René Dechenaud, André Lenoble, Jacques Neuville, Pierre Lebourgeois, Jacques Lamy, Cazaneuve, Boutet de Monzel.

Las manzanas situadas al sur son inmuebles característicos del regionalismo escueto buscado por los arquitectos havreses para la isla Saint-François. Fueron realizadas por W. King Lee, Rapson van der Meulen, Pierre-André Jouan, Passini, Alexandre Franche, Noël Boucher, Henri Vernot, Pierre Le Bourgeois.

Estos frentes edificados al norte y al sur de la dársena contrastan con las operaciones posteriores a la reconstrucción situadas al este y al oeste.

A pesar del carácter muy diverso de los edificios que la rodean, la dársena del Comercio constituye un espacio urbano coherente. Ofrece a estas arquitecturas dispares el marco tranquilo de un gran rectángulo de agua, que las referencias marítimas de la Maison de la Culture de Oscar Niemeyer y la elegante pasarela metálica de Guillaume Gillet, refuerzan oportunamente.