Le Havre, patrimonio mundial

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El plano general

Fruto de un trabajo colectivo y de numerosas proposiciones inventivas, el plano general de la ciudad reconstruida se adoptó en enero de 1946. Sacado a partir de los antiguos trazados, se dinamizó por la visión de Auguste Perret de una ciudad con grandes calles y perspectivas, que dejan sitio a los coches, a la circulación del aire y de la luz.

La génesis del plano

Fue durante el verano de 1945 que el equipo Perret se puso a trabajar, desplegado un proceso colectivo para elaborar el plan de la ciudad.

Se organizó entre los miembros del equipo una especie de concurso interno para determinar el partido de conjunto. El equipo hizo muchas propuestas, como lo atestiguan los documentos de archivos  conservados en París y en Le Havre.

Ciertos esbozos asimilan el territorio urbano a un parque para experimentar el modelo corbusiano del edificio con cortes en forma de dientes (André Hermant), mientras que otros buscaban prolongar la memoria del Havre desaparecido (Jacques Guilbert).

Otros incluso (André Le Donné, Pierre-Edouard Lambert) toman las herramientas urbanísticas elaboradas por Auguste Perret en sus grandes proyectos de los años 1930 (ejes, trama ancha, manzanas aireadas…).

Durante una sesión del Consejo Municipal del 26 de septiembre de 1945, Auguste Perret intentará incluso imponer la idea de la reconstrucción de la ciudad sobre una losa situada a 3.50 m del suelo natural.

La ciudad sobre una plataforma: una utopía no retenida

Auguste Perret tenía una idea muy precisa del nuevo centro-ciudad que quería para Le Havre. Más que una obra, eran las funciones de la ciudad lo que quería elaborar en esta construcción. Una ciudad práctica, funcional, peatonal, sobre una gran plataforma.

Esta solución innovadora, inducida por la proximidad de la capa freática, ofrecía, según Auguste Perret un sistema de funcionamiento perfecto. Permitía no solo la fácil realización de las canalizaciones urbanas (que facilitaba su acceso en caso de reparación), sino también la posibilidad de poner, bajo la losa, la circulación de coches, los almacenes y los aparcamientos, con el fin de dejar el uso del suelo a los peatones.

Se trataba, por parte del equipo Perret, de una visión futurista, ya que el coche no era en la época un medio de transporte popular. Este proyecto no será experimentado debido a la escasez general de hormigón y de acero, que obligaba al Ministerio a fijar cuotas para cada ciudad. Parecía un proyecto lujoso en el contexto económico de la reconstrucción, porque necesitaba un enorme volumen de hormigón.

Esta idea encontrará un eco favorable en los críticos. Waldemar-George (crítico de arte influyente entre las dos guerras) la defenderá en un artículo publicado el 22 de octubre de 1945 en La voix de Paris bajo el título: “Le Havre será reconstruido por Auguste Perret sobre una plataforma”:

“Todas las ciudades del futuro serán construidas sobre una placa de hormigón. Cuando se proceda a las reparaciones, no habrá que agujerear las calles ni desviar el tráfico. Tal es el plano de reconstrucción de Le Havre. Concebido por un gran constructor, mostrará al monde lo que pueden Francia y el genio francés, si ponen a disposición del primer arquitecto actual, una cantidad suficiente de hormigón y si el consejo municipal del Havre entra en razón”.

Perret volvió al ataque del consejo municipal el 30 de noviembre de 1945, pero no obtuvo causa.

El plano definitivo: la afirmación de la ciudad moderna

Una primera síntesis de todas las proposiciones permite extraer los grandes principios del plan definitivo: instalación de una trama de grandes manzanas, monumentalización de la plaza del Hôtel de Ville, apertura triunfal al Oeste, hacia el océano por la Porte Océane, se mantiene la rue de Paris como lugar de animación comercial, boceto de un frente de mar al Sur.

Es sobre la base de esta síntesis, que Auguste Perret pondrá a punto el plan general que presentará al consejo municipal el 26 de septiembre de 1945 (con la variante sobre losa).

Este plan propone una primera trama cuadriculada calada sobre los bordes de la dársena del comercio que se extiende por toda la ciudad formando entramados de 100 m por 100 m. Ciertos de estos entramados están reunidos para formar grandes manzanas rectangulares. Una segunda trama (a 45 grados) organiza el barrio Notre-Dame paralelamente a la dársena del Roy (la isla Saint-François queda autónoma) Pero esta versión de 1945 no es definitiva. Mal empalmada a la primera, genera espacios residuales alrededor de Notre-Dame.

La plaza del Hôtel de Ville, la avenida Foch, la Porte Océane retoman las disposiciones del estudio sintético. En cambio, la rue de Paris ve su tamaño reducido, a tal punto que parece una calle normal. Se restablece el bulevar François I pero atraviesa la trama en diagonal, lo que produce a un lado y a otro, cortes en forma de dientes. El Front de mer Sur se afirma por una nueva configuración.

La rue de Paris confirma su carácter comercial mientras que la avenida Foch, más prestigiosa, se llena de edificios con vestíbulos de entrada monumentales

De una manera general, el plano de Perret respeta los grandes trazados históricos del Havre. El plano definitivo integra las modificaciones para satisfacer las demandas del Consejo Municipal principalmente con respecto al ensanchamiento de la rue de Paris y la orientación de las manzanas del barrio de Perrey a lo largo del bulevar François I.

Diaporama

Le plan général, un des premiers plans de la ville en janvier 1946
Maquette
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Jacques Tournant et la maquette de l'Hôtel de Ville, 1950